Soledad fue mi amiga por tanto tiempo, que ahora debo dejarla atrás, crecer y mirar hacia adelante sin olvidar lo que dejo. Recordarla en la oscuridad y ver lo vacía que estaba mi alma junto a ella. Sin querer uno la busca y compartes todo tu tiempo con ella, te vigila día, noche y entre multitudes.

A pesar de no querer su incondicional amistad, después de un tiempo, de su mano te dejas guiar por senderos que si otro te acompañara, no escogerías, lentamente y en esa oscuridad, te deja en la puerta de esta habitación que al abrir su puerta encuentras, a la luz de un nuevo amor, tu corazón.